Juan Garcés

Nace en Marín, Pontevedra, en 1935. En Galicia transcurren sus primeros años. En 1939, con su familia, se establece en Madrid, donde estudia y realiza el bachillerato. En 1952 ingresa en la Armada, viajando por Europa, África y las dos Américas. Ha navegado el Atlántico y el Pacífico, viviendo en la Guinea Ecuatorial, Filadelfia y Nueva Jersey.

Autodidacta, colabora al principio como dibujante en diversas publicaciones y revistas. De niño se pagaba sus caprichos y cigarros haciendo caricaturas en el Café Gijón de Madrid. Conoce en estos años formativos a gran cantidad de artistas que después formarían la escuela de Vallecas. Tuvo gran amistad con Ortega Muñoz, Barjola, Gutiérrez Montiel, Abuja y Carlos Pascual de Lara. Criticaron su obra, como amigos, entre otros, Camón Aznar, Campoy, Antonio de Santiago, García Nieto y Camilo José Cela, que apadrinó su primera exposición en Palma de Mallorca

Pertenece a la Academia Libre de Artes y Letras de San Antón; miembro fundador del grupo Tago (Palma de Mallorca) en 1958 y ponente de pintura en la Real Orden del Mérito en las Bellas Artes En 1967, tras realizar varias exposiciones en la península, expone en Nueva York, haciéndolo más tarde en Venezuela, Japón, Méjico y República Dominicana.

El mar y la pintura son sus dos grandes pasiones que nunca abandona al pintar siempre mares y océanos. Desde 1970 se dedica por completo a la pintura, gestando sus creaciones en su estudio particular y exponiendo en diversos espacios y lugares.

Muere en Madrid en 2014. Nunca dejó de pintar.

 

Obras en

Museo Español de Arte Contemporáneo, Madrid
Museo de Arte Contemporáneo, Barcelona
Museo de Bellas Artes, Granada
Museo Camón Aznar, Aragón
Palacio de la Zarzuela
Gran Palacio Ducal de Luxemburgo
Koninklijk Instituut, Holanda

La Obra

El mundo pictórico de Garcés es un continuo descubrimiento de cosas casi recién nacidas, dentro de un mundo de sabiduría antigua, al margen de la inspiración facilona.

​Se trata de un mundo trabajosamente elaborado, que en el artista es una permanente lucha contra la pereza, la desgana o la reiteración de lo ya conseguido.

​Juan Garcés está siempre a punto de botar el navío de su imaginación para ir en busca de nuevos decubrimientos, monstruos y sirenas que puedan sujetarse en un lienzo y desde él, cantar un sugestivo poema de color.